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Cuando Dios está trabajando en silencio

20 de febrero – Cuando Dios está trabajando en silencio

Le pido a Dios que hoy te dé sensibilidad para reconocer Su obra, incluso cuando todo parece estar en silencio.

Hay temporadas en la vida donde oramos… y no vemos respuestas inmediatas. Donde sembramos… y no vemos fruto. Donde esperamos… y lo único que escuchamos es silencio. Es en esos momentos cuando más fácilmente dudamos si Dios realmente está obrando.

Nos acostumbramos a pensar que Dios solo trabaja cuando vemos milagros evidentes, puertas abiertas o cambios rápidos. Pero la mayor parte de Su obra ocurre en lo invisible. En lo profundo. En lo que aún no podemos medir ni entender.

Quizás hoy te encuentras en ese lugar. Haciendo lo correcto, permaneciendo fiel, pero sin resultados visibles. Y el enemigo susurra que nada está pasando. Sin embargo, la verdad es que el silencio de Dios no es ausencia… es proceso.

Historia

Leí acerca de un agricultor que sembraba bambú japonés. Durante el primer año, nada brotaba. El segundo año, tampoco. El tercero, el cuarto… absolutamente nada visible sobre la tierra. Cualquiera habría pensado que la semilla estaba muerta.

Pero el agricultor seguía regando todos los días. Seguía cuidando la tierra. Seguía confiando en que algo estaba ocurriendo debajo de la superficie.

En el quinto año, en cuestión de semanas, el bambú creció más de veinte metros. No creció en semanas. Creció durante cinco años… solo que el crecimiento era subterráneo.

Dios trabaja así muchas veces. Mientras tú crees que nada está pasando, Él está fortaleciendo raíces que sostendrán el peso de lo que viene.

Versículos a meditar

“El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su conducta; si tropieza, no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano.” — Salmo 37:23-24 (NVI)

“Y no nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.” — Gálatas 6:9 (NVI)

REFLEXIÓN

Jesús nunca apresuró los procesos. Él entendía los tiempos del Padre. Pasó treinta años en preparación antes de tres años de ministerio público. Treinta años donde aparentemente nada extraordinario sucedía, pero el cielo estaba formando al Salvador del mundo.

Nos cuesta aceptar que el crecimiento invisible es tan importante como el visible. Queremos resultados rápidos, cambios inmediatos, respuestas claras. Pero Dios está más interesado en formar carácter que en producir aplausos.

Cuando Dios trabaja en silencio, está alineando circunstancias, moldeando tu interior y fortaleciendo tu fe. Está quitando orgullo, sanando heridas profundas, desarrollando paciencia y dependencia. Y eso no se logra de la noche a la mañana.

Tal vez hoy no ves avance en tu familia, en tu ministerio, en tu economía o en tu llamado. Pero si estás obedeciendo y permaneciendo en Cristo, puedes descansar. Porque el mismo Dios que trabaja en lo visible, también está obrando poderosamente en lo invisible.

Aplicación diaria

  1. Ora hoy agradeciendo a Dios por lo que aún no ves, pero sabes que Él está preparando.
  2. No abandones la disciplina espiritual que has comenzado, aunque no veas resultados inmediatos.
  3. Identifica un área donde te sientes estancado y entrégala nuevamente al Señor con confianza.
  4. Repite durante el día: “Dios está obrando, incluso cuando no lo veo”.
  5. Comparte este mensaje con alguien que esté a punto de rendirse.

Ps. Eudomar Rivera

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