Mensaje del Día – 20 de enero
Dios siempre está actuando de alguna manera
Le pido a Dios que hoy abras tus ojos para ver Su obra, aun en los detalles que parecen silenciosos.
Muchas veces medimos la presencia de Dios por lo que sentimos o por lo que cambia rápidamente a nuestro alrededor.
Si hay respuestas visibles, creemos que Dios está obrando.
Pero cuando el cielo parece callado y la rutina sigue igual, comenzamos a dudar, a inquietarnos y a preguntarnos si Dios realmente está haciendo algo.
La vida diaria no siempre ofrece señales espectaculares.
Hay días comunes, decisiones pequeñas, procesos largos y silenciosos que no se publican ni se celebran.
Y justo ahí, en esa aparente normalidad, es donde muchas veces Dios está trabajando con mayor profundidad.
El problema no suele ser la ausencia de Dios, sino nuestra expectativa limitada de cómo debería actuar.
Queremos cambios inmediatos, respuestas claras y caminos rectos.
Pero Dios, en Su sabiduría, muchas veces obra de maneras que no entendemos en el momento, aunque siempre con un propósito bueno.
Historia
Alguien me contó la historia de un agricultor que, después de sembrar, revisaba su campo todos los días esperando ver brotes.
Día tras día, la tierra parecía igual: seca, silenciosa, sin señales de vida.
Pasaron semanas y la frustración comenzó a crecer, hasta que pensó que su trabajo había sido en vano.
Sin embargo, bajo la superficie, la semilla estaba haciendo exactamente lo que debía hacer.
La raíz se afirmaba, el proceso avanzaba y la vida se abría paso en silencio.
El agricultor no veía nada, pero la obra seguía su curso, firme y constante.
Un día, sin aviso previo, los primeros brotes aparecieron.
No fue magia, fue proceso.
No fue improvisación, fue tiempo.
La tierra nunca estuvo vacía; estaba trabajando en lo oculto.
Versículos a meditar
“El Señor cumplirá en mí su propósito; tu gran amor, Señor, perdura para siempre; no abandones la obra de tus manos.” (Salmos 138:8, NVI)
“Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.” (Romanos 8:28, NVI)
REFLEXIÓN
Dios no es un espectador pasivo de tu historia.
Él no se limita a observar desde lejos esperando que las cosas se resuelvan solas.
Aun cuando no percibes cambios externos, Su mano sigue guiando, formando y sosteniendo cada etapa de tu vida con intención.
La obra de Dios no siempre es ruidosa.
Muchas veces es profunda, paciente y silenciosa.
Mientras tú luchas con la incertidumbre, Dios está fortaleciendo tu carácter.
Mientras esperas respuestas, Él está alineando tiempos, personas y circunstancias.
Confiar en Dios no significa entenderlo todo, sino descansar en quién Él es.
Su fidelidad no depende de tu percepción del momento.
Aunque hoy no veas frutos, el proceso sigue avanzando bajo la superficie de tu historia.
Cuando miras atrás, te das cuenta de que incluso los momentos confusos tenían dirección.
Dios nunca desperdicia el dolor, la espera ni el silencio.
Todo está siendo tejido para cumplir Su propósito en ti, aun cuando hoy no puedas explicarlo.
Aplicación diaria
- Reconoce que Dios está obrando, incluso cuando no lo sientes ni lo entiendes.
- Entrega a Dios tus tiempos de espera sin llenarlos de ansiedad o reproche.
- Confía en que los procesos invisibles también producen fruto.
- Permanece fiel en lo cotidiano, sabiendo que Dios trabaja en lo constante.
- Agradece hoy no solo por lo que ves, sino por lo que Dios está haciendo en silencio.
Ps. Eudomar Rivera