Mensaje del Día – 21 de enero
Comenzar el día con Dios como guía
Le pido a Dios que hoy dirija tus pasos, calme tu mente y ordene tu corazón desde el primer momento del día.
Cada mañana trae consigo una nueva oportunidad, pero también nuevas decisiones, pensamientos y desafíos.
Muchas veces despertamos con la agenda llena, la mente acelerada y el corazón ya cansado, incluso antes de poner los pies en el suelo.
El día comienza y, sin darnos cuenta, reaccionamos más de lo que reflexionamos.
Vivimos en una cultura que nos empuja a empezar rápido: revisar el teléfono, pensar en pendientes, anticipar problemas.
Sin embargo, comenzar el día no es solo una cuestión de horarios, sino de enfoque.
Lo que gobierna tus primeros pensamientos suele marcar el rumbo de todo lo demás.
Cuando Dios no ocupa el primer lugar del día, otras voces lo hacen.
La ansiedad, el temor o la presión toman el control silenciosamente.
Pero cuando elegimos comenzar con Dios como guía, el día no se vuelve perfecto, se vuelve dirigido.
Historia
Alguien me contó de un hombre que cada mañana salía a manejar sin revisar el estado del clima ni la ruta.
Un día, una tormenta lo sorprendió en una carretera desconocida.
Sin señales claras, sin visibilidad y con miedo, terminó perdido por horas, no porque no supiera conducir, sino porque nunca se detuvo a orientarse antes de salir.
Días después, decidió cambiar algo sencillo: antes de arrancar, revisaba el mapa y las condiciones del camino.
Las tormentas no desaparecieron, pero ahora sabía por dónde ir, cuándo reducir la velocidad y cuándo detenerse.
El problema nunca fue la carretera, sino comenzar el viaje sin dirección.
Versículos a meditar
“Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas.” (Proverbios 3:6, NVI)
“Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor; por la mañana te presento mis ruegos y quedo a la espera.” (Salmos 5:3, NVI)
REFLEXIÓN
Comenzar el día con Dios no significa añadir una actividad más a la agenda, sino rendirle el control del camino.
Reconocerlo en todos nuestros caminos implica admitir que no vemos todo con claridad y que necesitamos Su dirección.
Cuando Dios guía, no siempre elimina los obstáculos, pero sí nos conduce con propósito a través de ellos.
El salmista entendía que la mañana era un momento estratégico del alma.
Antes de hablar con otros, hablaba con Dios; antes de reaccionar, oraba; antes de actuar, esperaba.
Esta espera no era pasiva, era una confianza activa en que Dios respondería y dirigiría.
Muchas de nuestras tensiones diarias nacen porque enfrentamos el día solos, cargando decisiones que no fueron entregadas en oración.
Cuando comenzamos con Dios, el corazón se alinea, la mente se aquieta y la voluntad se fortalece.
No porque todo se resuelva, sino porque ya no caminamos sin rumbo.
Dios desea ser guía, no solo refugio al final del día.
Él quiere caminar contigo desde el inicio, hablarte antes de que el ruido del mundo te confunda.
Empezar el día con Él transforma la forma en que enfrentas cada hora que viene después.
Aplicación diaria
- Antes de revisar tu teléfono, dedica unos minutos a hablar con Dios y rendirle tu día.
- Presenta en oración las decisiones que sabes que enfrentarás hoy, incluso las pequeñas.
- Lee un versículo bíblico por la mañana y deja que marque tu enfoque durante el día.
- Cuando surja tensión, recuerda que comenzaste el día con Dios y vuelve a confiar en Su guía.
- Al final del día, reflexiona cómo Su dirección estuvo presente aun en medio de lo inesperado.
Ps. Eudomar Rivera