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Agradecer incluso cuando no es fácil

🌅 25 de noviembre – Agradecer incluso cuando no es fácil 🙏

Le pido a Dios que hoy tu corazón sea visitado por una gratitud que traiga descanso y claridad.

Hay días en los que agradecer fluye con facilidad. Días donde todo parece alineado, donde las cosas salen bien, donde el corazón descansa. Pero también existen esos otros días, esos que no salen en las fotos ni en los testimonios públicos. Días en los que uno despierta con el alma pesada, con preocupaciones, con cargas que no sabe cómo resolver. Y en esos momentos, la gratitud no nace sola; requiere intención, humildad y fe.

Quizá hoy te encuentres en medio de algo que no pediste: una tensión familiar, decisiones que te cuestan, situaciones que te han desgastado por dentro. En esos escenarios, la mente busca explicaciones, el corazón busca alivio, y uno se pregunta cómo agradecer cuando el alma parece no tener fuerzas.

Sin embargo, la Biblia nos muestra que la gratitud no depende del escenario, sino de la presencia de Dios en medio de él. Agradecer no es negar la realidad, es reconocer que, incluso allí, Dios está obrando. A veces de formas visibles y otras veces de maneras que solo veremos con el tiempo.

Historia

Leí la historia de una mujer que pasó por una de las temporadas más oscuras de su vida. Había perdido su trabajo, enfrentaba problemas matrimoniales y, además, luchaba con una enfermedad que no parecía mejorar. Una noche, cansada y al borde de rendirse, abrió una vieja caja donde guardaba cartas, fotos y recuerdos. Encontró un papel pequeño con algo que había escrito años atrás: “Agradece por lo que aún no ves, porque Dios ya está allí antes que tú llegues”.

Esas palabras la detuvieron. No solucionaron sus problemas de inmediato, pero le recordaron algo: Dios no había cambiado. Aunque su situación era difícil, comenzó a hacer algo sencillo: cada mañana, antes de levantarse, mencionaba en voz baja tres cosas por las cuales podía agradecer. Al principio le pareció forzado, incluso insignificante. Pero con el paso de los días notó algo: su corazón comenzó a respirar otra vez. No porque todo mejorara rápidamente, sino porque la gratitud abrió una ventana para que la esperanza volviera a entrar.

Versículos a meditar

“Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre.” (Salmo 107:1, NVI)

“Den gracias en toda circunstancia, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús.” (1 Tesalonicenses 5:18, NVI)

REFLEXIÓN

La gratitud bíblica no se construye sobre emociones pasajeras, sino sobre una verdad permanente: Dios es bueno. El salmista no dice que Dios es bueno solo cuando las cosas van bien; dice que su amor perdura, permanece, trasciende las circunstancias. Cuando el corazón reconoce esa realidad, la gratitud se convierte en un ancla, no en un adorno.

Dar gracias “en toda circunstancia” no significa dar gracias por todo lo que sucede, sino en medio de todo lo que sucede. No agradecemos por el dolor, pero sí porque Dios nos sostiene en él. No agradecemos por las puertas que se cerraron, pero sí porque Dios sigue abriendo caminos que aún no vemos. Esta clase de gratitud alimenta el alma, fortalece el espíritu y evita que el corazón se endurezca.

Cuando agradeces, algo profundo ocurre dentro de ti: comienzas a cambiar la perspectiva. Dejas de enfocarte solo en lo que duele y empiezas a ver lo que permanece. La gratitud te recuerda que Dios no perdió control, que no te abandonó, que sigue presente en cada detalle. Y esa certeza te permite respirar con confianza incluso en días complejos.

Además, la gratitud abre espacio para la fe. Cuando agradeces, reconoces que Dios ya está obrando aunque aún no lo percibas. Es como encender una luz en medio de la noche: la oscuridad no desaparece del todo, pero ahora puedes caminar sin tropezar. Agradecer es confiar en que Dios está escribiendo algo más grande de lo que puedes ver en este momento.

Aplicación diaria

  1. Antes de comenzar tu día, menciona en voz baja tres cosas por las cuales puedes agradecer hoy.
  2. Haz una pausa de 30 segundos en algún momento del día para respirar profundo y recordar que Dios sigue en control.
  3. Piensa en alguien que esté pasando por un momento difícil y envíale un mensaje corto de ánimo.
  4. Al terminar tu día, escribe una sola frase que resuma dónde viste la mano de Dios.

Ps. Eudomar Rivera

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