📅 Mensaje del Día – 12 de febrero
Atrévete a confiar: entrega tus planes al amor soberano de Dios
Le pido a Dios que hoy tengas el valor de soltar lo que controlas y abrazar lo que Él ya tiene en Sus manos.
Todos hacemos planes. Diseñamos rutas, imaginamos resultados, organizamos tiempos.
Pensamos que si todo está bien estructurado, nada saldrá mal.
Pero la vida tiene una manera misteriosa de recordarnos
que no somos dueños absolutos del mañana.
Cuando algo no sale como esperábamos,
la frustración nos visita.
Nos preguntamos qué hicimos mal,
por qué Dios no respondió como queríamos,
o por qué el camino se desvió.
Es ahí donde comienza la lucha interna entre el control y la confianza.
Confiar en la soberanía de Dios no significa dejar de planificar.
Significa entender que nuestros planes están seguros
únicamente cuando están rendidos ante Su voluntad.
Su amor no compite con tus sueños;
los purifica y los redirige hacia algo mayor.
Historia
Conocí a un joven que tenía todo listo para mudarse a otra ciudad.
Trabajo asegurado, apartamento firmado, metas claras.
Sin embargo, una circunstancia inesperada canceló el proyecto semanas antes.
Lo vivió como una pérdida.
Sintió que Dios había cerrado una puerta sin explicación.
Durante meses luchó con la idea de que su plan era el correcto
y que Dios simplemente no había intervenido.
Tiempo después, surgió una oportunidad distinta en el mismo lugar donde estaba.
Allí conoció personas que marcaron su vida,
encontró estabilidad emocional y un propósito más profundo.
Un día confesó:
“Si Dios hubiese permitido que mi plan se cumpliera,
hoy estaría lejos de donde realmente debía estar”.
Versículos a meditar
“Encomienda al Señor tus caminos;
confía en él, y él actuará.” (Salmo 37:5, NVI)
“En su corazón el hombre traza su rumbo,
pero sus pasos los dirige el Señor.” (Proverbios 16:9, NVI)
REFLEXIÓN
La soberanía de Dios no es fría ni distante.
Está profundamente unida a Su amor.
Él no dirige tu vida como un estratega impersonal,
sino como un Padre que conoce lo que tú aún no alcanzas a ver.
Su autoridad está impregnada de cuidado.
Muchas veces tememos entregar nuestros planes
porque pensamos que perderemos algo.
Pero cuando confías en Dios,
no pierdes sueños,
los colocas en manos más sabias.
Y esas manos jamás destruyen lo que verdaderamente conviene.
Entregar tus planes es un acto de valentía.
Implica reconocer que no controlas cada detalle,
que no puedes prever cada obstáculo,
que necesitas una dirección superior.
Esa rendición no te debilita;
te libera del peso innecesario.
Atrévete a confiar.
No en una idea abstracta,
sino en el carácter probado de un Dios que te ama.
Cuando Su soberanía guía tu camino,
incluso los desvíos se convierten en propósito.
Aplicación diaria
- Presenta hoy tus planes específicos delante de Dios en oración sincera.
- Pregúntate si estás dispuesto a aceptar un resultado distinto al que esperas.
- Confía en que los retrasos también pueden ser dirección divina.
- Evita la ansiedad recordando que Dios no improvisa contigo.
- Descansa en la verdad de que Su amor y Su soberanía siempre trabajan juntos.
Ps. Eudomar Rivera