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Cuando obedecer a Dios va contra la corriente

9 de enero – Cuando obedecer a Dios va contra la corriente

Le pido a Dios que hoy fortalezca tu corazón para permanecer firme cuando obedecer a Él te coloque en contracorriente.

Hay momentos en los que seguir a Dios no se siente heroico ni inspirador.
Se siente incómodo.
Se siente solitario.
Se siente como ir en dirección opuesta a todo lo que los demás consideran normal, lógico o aceptable.

Muchas veces pensamos que la obediencia siempre será celebrada,
pero la realidad es que obedecer a Dios con frecuencia nos coloca en tensión con el entorno.
No porque busquemos conflicto, sino porque los valores del Reino no siempre coinciden con los valores del sistema.

Esta semana estamos aprendiendo que vivir por principios, y no por preferencias,
implica aceptar que habrá momentos donde decir “sí” a Dios significará decir “no” a muchas otras cosas.
Y ese “no” puede costarnos relaciones, comodidad o aprobación.

Historia

Conocí a una mujer que decidió no participar en ciertas conversaciones y prácticas dentro de su círculo cercano.
No eran escándalos públicos ni actos criminales,
pero sí actitudes que poco a poco erosionaban su fe y su conciencia.

Al principio, su silencio fue interpretado como rareza.
Luego vinieron las bromas.
Después, el distanciamiento.
Ella comenzó a sentirse fuera de lugar, como si ya no perteneciera a ese grupo que antes consideraba seguro.

Un día confesó entre lágrimas:
“No es que me crea mejor que ellos; es que no puedo caminar tranquila con Dios si finjo que todo está bien”.
Con el tiempo, perdió cercanía con algunos, pero ganó algo más profundo:
una fe firme que no dependía de la aprobación de los demás.

Versículos a meditar

“Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.” (Hechos 5:29, NVI)

“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente.” (Romanos 12:2, NVI)

REFLEXIÓN

La obediencia verdadera no se prueba cuando todos están de acuerdo con nosotros,
sino cuando hacer lo correcto nos deja solos.
Los apóstoles entendieron que agradar a Dios implicaba desagradar a las autoridades de su tiempo,
y aun así no retrocedieron.

Romanos nos recuerda que el llamado cristiano no es a encajar,
sino a ser transformados.
Cuando la mente es renovada por la verdad de Dios,
las decisiones comienzan a reflejar valores distintos, aunque eso incomode a otros.

Ir contra la corriente no significa ser rebelde ni orgulloso,
sino fiel.
La fidelidad a Dios muchas veces se vive en lo cotidiano,
en conversaciones que evitamos, límites que ponemos y decisiones que no negociamos.

Dios honra a quienes deciden obedecerle aun cuando el precio sea alto.
Tal vez hoy no veas el fruto inmediato,
pero cada acto de obediencia fortalece tu carácter espiritual
y afirma tu identidad como hijo o hija de Dios.

Aplicación diaria

  1. Identifica un área donde sabes que obedecer a Dios te pone en contracorriente.
  2. Pide a Dios valentía para mantenerte firme sin necesidad de justificarte.
  3. Evalúa si estás buscando aprobación humana por encima de la obediencia a Dios.
  4. Decide hoy honrar a Dios aun cuando nadie más lo celebre.
  5. Descansa en la certeza de que Dios ve y recompensa la fidelidad sincera.

Ps. Eudomar Rivera

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