📅 Mensaje del Día – 11 de febrero
Cuando tú obedeces, Dios hace lo imposible
Le pido a Dios que hoy te dé valentía para hacer tu parte y fe para confiarle lo que está fuera de tus manos.
Muchas veces esperamos un milagro sin movernos.
Oramos, pedimos, clamamos… pero seguimos paralizados.
Queremos que Dios abra puertas, pero no tocamos ninguna.
Queremos provisión, pero no damos el paso que sí nos corresponde dar.
El milagro no ocurre en la pasividad.
Ocurre cuando haces lo que está dentro de tus posibilidades
y dejas en las manos de Dios aquello que humanamente no puedes resolver.
La fe no reemplaza la acción; la activa.
Hay cosas que sí están bajo tu responsabilidad:
hablar, decidir, perdonar, trabajar, intentarlo otra vez.
Y hay cosas que jamás estarán bajo tu control:
el resultado final, el corazón de otros, el tiempo exacto,
las circunstancias que Dios permite.
El equilibrio entre ambas cosas es donde ocurre lo extraordinario.
Historia
Leí la historia de una mujer que atravesaba una fuerte crisis económica.
Oraba cada noche pidiendo provisión.
Sin embargo, pasaban los días y nada parecía cambiar.
Un día entendió algo sencillo pero profundo:
debía actualizar su currículum, llamar, tocar puertas,
ofrecer sus servicios, hacer su parte.
Lo hizo con temor, pero también con determinación.
No sabía si funcionaría.
Semanas después recibió una llamada inesperada.
No fue magia.
Fue obediencia acompañada por la intervención de Dios.
Ella hizo lo que podía hacer.
Dios hizo lo que solo Él podía hacer.
Versículos a meditar
“Denles ustedes mismos de comer.” (Marcos 6:37, NVI)
“Jesús les dijo: —Llenen de agua las tinajas.
Y las llenaron hasta el borde.” (Juan 2:7, NVI)
REFLEXIÓN
Cuando Jesús multiplicó los panes, no creó alimento de la nada sin participación humana.
Tomó lo que ya estaba disponible.
Cuando convirtió el agua en vino, pidió primero que llenaran las tinajas.
Antes del milagro hubo obediencia.
Antes de lo sobrenatural hubo acción.
Muchas veces queremos que Dios haga lo que nos corresponde.
Pero Dios no sustituye nuestra responsabilidad.
Él bendice la disposición,
honra el paso de fe,
responde a la obediencia concreta.
La fe madura entiende que el milagro no siempre empieza con algo visible,
sino con una decisión interna:
“Haré lo que está en mis manos hoy”.
Esa decisión rompe la parálisis,
rompe la queja,
rompe el miedo.
Dios nunca te pedirá hacer lo imposible.
Lo imposible es Su terreno.
Lo que sí te pide es dar el paso,
mover la piedra,
llenar la vasija,
entregar lo poco que tienes.
Y cuando haces tu parte,
el cielo se encarga del resto.
Aplicación diaria
- Identifica hoy cuál es tu responsabilidad concreta en la situación que enfrentas.
- Da un paso práctico aunque sientas temor o incertidumbre.
- Deja de esperar que todo esté perfecto antes de actuar.
- Ora entregando el resultado final completamente a Dios.
- Confía en que cuando tú obedeces, Dios interviene en lo que tú no puedes controlar.
Ps. Eudomar Rivera