Debemos Leer las Escrituras

 

Mensaje del Día – 09 de Junio

Debemos Leer las Escrituras

Le pido a Dios que hoy abra tu entendimiento, fortalezca tu fe y te permita descubrir en Su Palabra la dirección, el consuelo y la sabiduría que necesitas para este día.

Vivimos en una generación que tiene acceso a una cantidad inmensa de información. Con unos pocos clics podemos encontrar respuestas para casi cualquier tema. Sin embargo, aunque tenemos más información que nunca, muchas personas siguen sintiéndose confundidas, inseguras y sin dirección para sus vidas. La información humana puede llenar nuestra mente, pero solo la Palabra de Dios puede alimentar verdaderamente nuestro corazón.

Muchos creyentes aman a Dios sinceramente, pero descuidan la lectura de las Escrituras. Oran cuando tienen necesidad, asisten a la iglesia cuando pueden y escuchan predicaciones ocasionalmente, pero pocas veces abren la Biblia por sí mismos. Como resultado, terminan dependiendo únicamente de lo que otros les enseñan en lugar de desarrollar una relación personal con Dios a través de Su Palabra.

La Biblia no es simplemente un libro antiguo. Es la revelación viva de Dios para Su pueblo. En sus páginas encontramos promesas para los momentos difíciles, corrección para nuestros errores, esperanza para nuestros días oscuros y dirección para las decisiones importantes de la vida. Cuando leemos las Escrituras, permitimos que Dios mismo nos hable.

Historia

Leí la historia de un anciano creyente que vivía en una pequeña granja. Todas las mañanas, antes de comenzar sus labores, se sentaba junto a una ventana con su Biblia abierta. Su nieto observaba aquella rutina diariamente y sentía curiosidad por entender por qué su abuelo dedicaba tanto tiempo a leer las Escrituras.

Un día el muchacho decidió imitarlo. Comenzó a leer la Biblia, pero después de algunos días se sintió frustrado. Corrió hacia su abuelo y le dijo: “Intento leerla, pero muchas veces no recuerdo todo lo que leí. Siento que no me sirve de nada porque olvido gran parte de las palabras.”

El abuelo sonrió y tomó una vieja canasta de carbón que estaba completamente ennegrecida por el uso. Le pidió al niño que fuera al río y la llenara de agua. El muchacho obedeció, pero cuando regresó la canasta estaba vacía. El abuelo le pidió que lo intentara nuevamente. Después de varios intentos, el niño respondió frustrado: “Es imposible. El agua siempre se sale.”

Entonces el abuelo le mostró la canasta. Aunque seguía sin poder contener agua, ahora estaba limpia por dentro y por fuera. Luego le dijo: “Eso mismo ocurre cuando lees la Biblia. Tal vez no recuerdes cada palabra, pero mientras la lees, Dios limpia tu corazón y transforma tu vida.”

Versículos a meditar

“Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón.” (Colosenses 3:16 NVI)

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.” (Salmo 119:105 NVI)

REFLEXIÓN

Pablo exhorta a los creyentes a permitir que la Palabra de Cristo habite en ellos con toda su riqueza. Observe que no dice que la Palabra los visite ocasionalmente, sino que habite en ellos. Habitar significa permanecer, establecerse y formar parte de la vida diaria. Dios desea que Sus verdades ocupen un lugar permanente en nuestros pensamientos, decisiones y acciones.

Cuando dejamos de leer las Escrituras, comenzamos a guiarnos por nuestras emociones, opiniones o circunstancias. Sin darnos cuenta, terminamos tomando decisiones basadas únicamente en lo que sentimos en el momento. Sin embargo, la Palabra de Dios nos proporciona una referencia estable cuando nuestras emociones cambian y cuando las circunstancias parecen inciertas.

Además, la lectura constante de la Biblia fortalece nuestra relación con Cristo. No se trata simplemente de adquirir conocimiento bíblico. El propósito principal de las Escrituras es llevarnos a conocer más profundamente al Señor. Cada página apunta hacia Su carácter, Su amor, Su gracia y Su plan para nuestra vida. Cuanto más conocemos Su Palabra, más conocemos Su corazón.

Por eso la Biblia sigue siendo indispensable para todo creyente. Ningún libro de motivación, ningún consejo humano y ninguna filosofía puede reemplazar lo que Dios comunica a través de las Escrituras. Cuando abrimos la Biblia con humildad y disposición para obedecer, permitimos que el Espíritu Santo transforme nuestra manera de pensar y fortalezca nuestra fe para enfrentar los desafíos de cada día.

Aplicación diaria

  1. Dedica hoy al menos quince minutos a leer un capítulo de la Biblia sin interrupciones.
  2. Subraya o anota una enseñanza que Dios haya hablado a tu corazón.
  3. Memoriza Colosenses 3:16 y repítelo durante el día.
  4. Antes de tomar una decisión importante, busca primero qué dice la Palabra de Dios al respecto.
  5. Comparte con alguien una verdad bíblica que hayas aprendido hoy.

La Biblia sigue siendo la voz de Dios para nuestro tiempo. No permitas que permanezca cerrada en una mesa o en una aplicación olvidada de tu teléfono. Ábrela, léela, medítala y permite que transforme tu vida día tras día.

Ps. Eudomar Rivera

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