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Desarrolla una actitud Reflectiva

Le pido a Dios que hoy te sostenga con Su paz y te recuerde que no caminas solo, aun cuando el camino se vuelve cuesta arriba.

Mensaje del Día — 14 de enero
Firmes en la esperanza

Hay días en los que levantarse ya es un acto de valentía. No porque falten las ganas de vivir, sino porque el peso acumulado
de preocupaciones, decisiones y silencios se siente más fuerte de lo normal. Sigues adelante, cumples con lo que debes hacer,
sonríes cuando es necesario, pero por dentro sabes que algo duele o cansa más de lo que admites.

Muchas veces creemos que la fe elimina esos momentos, como si confiar en Dios significara no sentir temor, duda o agotamiento.
Sin embargo, la fe auténtica no nos desconecta de la realidad; nos sostiene dentro de ella. Nos permite caminar aun cuando no
vemos todo claro, apoyándonos no en nuestra fuerza, sino en la fidelidad de Dios.

Permanecer firmes no siempre se ve espectacular. A veces se ve silencioso, constante y perseverante. Se ve como alguien que
decide no rendirse, no abandonar la esperanza y no soltar la mano de Dios, aun cuando el proceso es lento y las respuestas
parecen tardar.

Historia

Alguien me contó la historia de un hombre que atravesaba una etapa especialmente difícil. No había ocurrido una sola tragedia,
sino muchas pequeñas cargas acumuladas: presión económica, conflictos familiares y una sensación constante de no estar
avanzando. Cada mañana salía de casa con la misma pregunta en el corazón: “¿Cuánto tiempo más podré seguir así?”.

Un día, caminando temprano antes de ir al trabajo, se sentó en una banca del parque. No tenía una gran oración preparada,
solo dijo en voz baja: “Señor, no tengo fuerzas, pero sigo aquí”. No escuchó una voz audible ni ocurrió nada extraordinario,
pero algo cambió en su interior. Entendió que Dios no le estaba pidiendo que corriera, sino que permaneciera.

Desde ese día, sus circunstancias no se resolvieron de inmediato, pero su manera de enfrentarlas sí cambió. Cada paso,
aunque pequeño, lo daba con la convicción de que Dios caminaba con él. Aprendió que mantenerse firme no era negar el dolor,
sino decidir confiar en medio de él.

Versículos a meditar

“Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa.” (Hebreos 10:23, NVI)

“Por eso no nos desanimamos. Aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día.” (2 Corintios 4:16, NVI)

REFLEXIÓN

La firmeza en la fe no nace de la ausencia de problemas, sino de la certeza de quién es Dios en medio de ellos. Cuando el autor
de Hebreos nos llama a mantener firme la esperanza, no lo hace desde una teoría, sino desde la experiencia de creyentes que
enfrentaban presión, cansancio y persecución. La firmeza se sostiene porque Dios es fiel, no porque nosotros seamos fuertes.

Dios conoce el desgaste interno que muchas veces no se nota por fuera. Pablo reconoce que hay un desgaste real, pero también
afirma una renovación diaria que no depende de las circunstancias. Esa renovación ocurre cuando decidimos volver una y otra
vez a Cristo, permitiendo que Su gracia nos alcance en nuestra debilidad.

Permanecer firmes implica aceptar que no todo se resuelve de inmediato, pero que nada está fuera del control de Dios. La fe no
es negar el cansancio, sino presentar ese cansancio delante del Señor y confiar en que Él sigue obrando, incluso cuando no lo
percibimos claramente.

Cristo mismo es nuestro mayor ejemplo. Él perseveró, confió en el Padre y caminó obedientemente hasta el final. Cuando miramos
a Jesús, recordamos que nuestra historia no termina en el momento difícil, sino en la fidelidad de Dios que cumple Sus
promesas a su tiempo.

Aplicación diaria

  1. Identifica hoy aquello que más te está desgastando y preséntalo a Dios con honestidad, sin máscaras ni discursos elaborados.
  2. Decide conscientemente no rendirte, aunque el avance sea lento; la constancia también es un acto de fe.
  3. Aférrate a una promesa bíblica y repítela durante el día como recordatorio de la fidelidad de Dios.
  4. Permite que Dios te renueve internamente, tomando pausas intencionales para orar y reflexionar.
  5. Recuerda que permanecer firme hoy prepara tu corazón para lo que Dios hará mañana.

Ps. Eudomar Rivera

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