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Dios está con nosotros

19 de diciembre – Dios está con nosotros

Adviento

Le pido a Dios que hoy puedas sentir Su cercanía de una manera real, profunda y transformadora, aun en medio de lo que no entiendes o no puedes controlar.

Hay días en los que la vida se siente pesada. Cumples con tus responsabilidades, sigues adelante, sonríes cuando es necesario, pero por dentro llevas preguntas que no se han respondido y cargas que nadie más ve. El Adviento nos encuentra muchas veces así: esperando, pero cansados; creyendo, pero con el corazón agotado.

En esta temporada solemne y esperanzadora, la Palabra de Dios nos invita a detenernos y recordar una verdad que no depende de emociones ni circunstancias. No se trata solo de preparar celebraciones o cumplir tradiciones, sino de abrir el corazón a una realidad espiritual que sostiene la vida misma.

Adviento es una pausa santa. Es el recordatorio de que Dios no se quedó lejos observando nuestro dolor, sino que decidió acercarse, entrar en nuestra historia y caminar con nosotros. Y cuando esa verdad desciende al corazón, todo comienza a verse de otra manera.

Historia

Alguien me contó la historia de un hombre que atravesaba uno de los momentos más difíciles de su vida. Había perdido estabilidad, relaciones importantes y la seguridad que antes lo sostenía. Cada noche, al llegar a casa, se sentaba en silencio sin fuerzas para orar, sintiendo que Dios estaba lejos.

Una noche, mientras ordenaba algunas cosas viejas, encontró una Biblia olvidada. La abrió sin buscar nada específico y sus ojos se detuvieron en una frase subrayada años atrás. No era un texto largo, ni una promesa compleja. Solo una verdad sencilla, pero poderosa. En ese momento entendió algo que había olvidado: aunque todo a su alrededor había cambiado, Dios nunca se había ido.

No hubo un milagro inmediato ni una solución instantánea, pero algo se acomodó dentro de él. Descubrió que no estaba caminando solo. Esa certeza no quitó el dolor, pero le devolvió la esperanza para seguir adelante un día más.

Versículos a meditar

“La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel, que significa: Dios con nosotros.” (Mateo 1:23, NVI)

REFLEXIÓN

El nombre Emanuel no es un título poético ni una idea abstracta. Es una declaración eterna del corazón de Dios. Desde el inicio, Él dejó claro que Su plan no era salvar a la distancia, sino habitar entre nosotros. Dios eligió la cercanía como camino de redención.

Cuando Jesús nació, Dios entró en nuestra fragilidad humana. Conoció el cansancio, la incertidumbre, el rechazo y el dolor. Esto significa que nada de lo que hoy enfrentas le resulta ajeno. Emanuel nos recuerda que Dios no huye de nuestra realidad; Él se queda en medio de ella.

Muchas veces pensamos que Dios está con nosotros solo cuando todo va bien o cuando sentimos paz. Sin embargo, la promesa de Emanuel es más profunda. Dios está presente también en el silencio, en la espera prolongada y en los momentos donde la fe parece frágil. Su presencia no depende de lo que sentimos, sino de Su fidelidad.

Adviento nos invita a volver a confiar. A descansar en la verdad de que no caminamos solos. A reconocer que, aun cuando no vemos salida, Dios sigue caminando a nuestro lado. Emanuel es la garantía de que nunca estamos abandonados.

Aplicación diaria

  1. Detente hoy por unos minutos en silencio y reconoce conscientemente la presencia de Dios contigo, aquí y ahora.
  2. Cuando sientas ansiedad o soledad, repite en tu corazón esta verdad: Dios está conmigo, no me ha dejado.
  3. Lleva a Dios tus cargas tal como están, sin adornarlas ni minimizarlas, confiando en Su cercanía.
  4. Sé un reflejo de Emanuel para otros, mostrando cercanía, compasión y presencia real.

Ps. Eudomar Rivera

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