MENSAJE DEL DÍA – 11 DE JUNIO
El amor que nunca se rinde contigo
Lectura Bíblica: Juan 3:16; 1 Juan 4:8,16; Romanos 5:8
«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…» (Juan 3:16)
Una historia para reflexionar
Un joven había tomado muchas malas decisiones en su vida. Había herido a personas que lo amaban, desperdiciado oportunidades y se había alejado de todo lo que había aprendido acerca de Dios.
Con el tiempo comenzó a sentir que ya no merecía ser amado. Pensaba que había ido demasiado lejos y que jamás podría regresar.
Un día, después de años de distancia, decidió visitar a su madre. Caminó hasta la puerta con temor. No sabía si sería recibido o rechazado.
Cuando tocó la puerta, esta se abrió rápidamente. Su madre lo abrazó con lágrimas en los ojos y le dijo:
—He estado esperando este momento todos los días.
Aquellas palabras cambiaron su vida.
Así es el amor de Dios.
No es un amor basado en nuestro desempeño. No depende de cuántas veces hemos acertado o fallado. Es un amor que permanece incluso cuando nosotros nos alejamos.
Un amor diferente
Vivimos en un mundo donde muchas relaciones están condicionadas.
Algunas personas aman mientras reciben algo a cambio.
Otras aman mientras todo marcha bien.
Algunas permanecen mientras las circunstancias son favorables.
Pero el amor de Dios es diferente.
La Biblia declara:
«El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.» (1 Juan 4:8)
No dice solamente que Dios tiene amor.
Dice que Dios es amor.
El amor no es simplemente una característica de Dios. Forma parte de Su propia naturaleza.
Todo lo que Dios hace está impregnado de amor.
La prueba del amor de Dios
Muchas personas preguntan:
«¿Cómo sé que Dios me ama?»
La respuesta está en la cruz.
«Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.» (Romanos 5:8)
Observe algo extraordinario.
Cristo no murió por nosotros cuando éramos perfectos.
No murió cuando ya habíamos cambiado.
No murió cuando merecíamos ser salvados.
Murió cuando todavía éramos pecadores.
Eso es amor verdadero.
El amor humano muchas veces responde a méritos.
El amor de Dios responde a Su gracia.
Cuando sentimos que no somos dignos
Uno de los mayores ataques del enemigo es hacernos creer que Dios ha dejado de amarnos.
Después de un fracaso, una caída o un error, comenzamos a pensar:
«Dios debe estar cansado de mí.»
«Dios ya no quiere escucharme.»
«Dios seguramente está decepcionado.»
Pero Juan 3:16 nos recuerda que el amor de Dios no comenzó cuando nosotros hicimos algo bueno.
Comenzó en Su corazón mucho antes de que existiéramos.
Si Dios nos amó cuando éramos pecadores, ¿cuánto más seguirá amándonos ahora que somos Sus hijos?
El amor que transforma
El amor de Dios no solamente perdona.
También transforma.
Cuando una persona comprende verdaderamente cuánto la ama Dios, algo cambia en su interior.
Comienza a confiar más.
Comienza a obedecer más.
Comienza a vivir con esperanza.
No porque tenga miedo del castigo.
Sino porque ha descubierto el amor del Padre.
Muchas veces tratamos de cambiar por nuestras propias fuerzas.
Pero el amor de Dios tiene el poder de hacer en nosotros lo que jamás podríamos lograr solos.
Un amor para cada día
Quizás hoy te sientes cansado.
Quizás estás atravesando una temporada difícil.
Quizás te preguntas si Dios todavía se interesa por ti.
La respuesta es sí.
Su amor no ha disminuido.
Su amor no ha cambiado.
Su amor no depende de tu estado emocional.
Su amor permanece.
El mismo amor que sostuvo a los discípulos.
El mismo amor que restauró a Pedro después de negarlo.
El mismo amor que recibió al hijo pródigo.
Es el mismo amor que hoy te alcanza a ti.
Una invitación para hoy
Deja de medir el amor de Dios por tus circunstancias.
Mídelo por la cruz.
Cuando tengas dudas, mira a Jesús.
Cuando sientas temor, mira a Jesús.
Cuando te sientas indigno, mira a Jesús.
La cruz sigue siendo la evidencia eterna de que Dios te ama.
Aplicación para tu vida
- Recuerda que el amor de Dios no depende de tu perfección.
- Agradece cada día el sacrificio de Cristo.
- Rechaza las mentiras que te hacen sentir abandonado.
- Permite que el amor de Dios sane tus heridas.
- Comparte ese mismo amor con quienes te rodean.
Oración
Padre celestial, gracias porque Tu amor es más grande que mis errores, más fuerte que mis temores y más profundo que mis dudas. Ayúdame a comprender cada día cuánto me amas. Permite que Tu amor transforme mi corazón y me enseñe a amar a otros como Tú me has amado. En el nombre de Jesús. Amén.
Verdad para recordar hoy
El amor de Dios no se basa en lo que has hecho; se basa en quién es Él.
Ps. Eudomar Rivera ✨