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El gozo que viene de Dios

22 de diciembre – El gozo que viene de Dios

Hay días en los que el calendario avanza, las luces se encienden, las personas sonríen,
pero por dentro el corazón no logra acompañar el ambiente.
Tal vez estás rodeado de celebraciones, pero tu interior sigue cargando preocupaciones,
preguntas sin respuesta o un cansancio que no se quita con descanso.
Y en medio de todo eso, uno se pregunta si el gozo que tanto se menciona en estas fechas
es realmente posible.

El Adviento no ignora esa realidad.
No es una temporada para fingir alegría,
sino una invitación a mirar más profundo.
Dios no vino a un mundo ordenado y tranquilo,
sino a uno lleno de miedo, opresión e incertidumbre.
Y aun así, el mensaje que Él anunció fue claro:
hay gozo, pero no uno superficial, sino uno que nace de Su presencia.

Quizás hoy no necesitas que todo se resuelva,
sino recordar que Dios ya dio el paso más importante.
Él se acercó.
Él entró en nuestra historia.
Y cuando Dios se acerca, el gozo no depende de las circunstancias,
sino de la certeza de que no estamos solos.

Historia

Alguien me contó de un hombre que cada diciembre evitaba cualquier celebración.
Había perdido demasiado en los últimos años:
un trabajo, una relación importante y la seguridad que antes sentía.
Mientras otros decoraban sus casas,
él apagaba las luces y se refugiaba en el silencio.
Para él, la Navidad se había convertido en un recordatorio de lo que ya no tenía.

Una noche, sin muchas ganas,
aceptó acompañar a un familiar a una pequeña reunión.
No esperaba nada especial.
Pero en medio de una lectura sencilla del relato del nacimiento de Jesús,
escuchó una frase que lo desarmó:
“No tengan miedo. Les traigo buenas noticias que serán motivo de gran alegría”.
No fue una emoción inmediata,
pero algo comenzó a moverse dentro de él.

Entendió que Dios no le estaba pidiendo que fingiera alegría,
sino que dejara espacio para una esperanza nueva.
El gozo no llegó como risa,
llegó como alivio.
Como la certeza de que, aun en su pérdida,
Dios no lo había abandonado.
Y eso fue suficiente para empezar a sanar.

Versículos a meditar

“No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de gran alegría para todo el pueblo.” (Lucas 2:10, NVI)

“Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor.” (Lucas 2:11, NVI)

REFLEXIÓN

El anuncio del ángel no comenzó con una celebración,
sino con una palabra directa al corazón humano: “No tengan miedo”.
Dios conoce nuestras inquietudes,
nuestros temores silenciosos
y las cargas que llevamos sin decirlas en voz alta.
Por eso, antes de hablar de gozo,
Él habla de paz.
Una paz que no se basa en que todo esté bien,
sino en saber que Él está presente.

El gozo que Dios ofrece no es una emoción forzada,
es una respuesta natural cuando entendemos quién ha venido.
No es solo un niño en un pesebre,
es el Salvador.
Cristo el Señor.
Dios mismo entrando en nuestra fragilidad
para redimirla desde adentro.
Ese es el fundamento de un gozo que permanece.

Muchas veces buscamos alegría en cambios externos:
mejores circunstancias,
menos problemas,
respuestas inmediatas.
Pero el evangelio nos recuerda que el verdadero gozo
nace cuando reconocemos que Dios ya actuó.
Él no prometió una vida sin dificultades,
prometió Su presencia fiel en medio de ellas.

Cuando Cristo se vuelve el centro,
el corazón comienza a descansar.
El miedo pierde fuerza,
la culpa deja de gobernar
y la esperanza vuelve a levantarse.
No porque todo cambió,
sino porque ahora sabemos que Dios está con nosotros,
y eso lo cambia todo.

Aplicación diaria

  1. Detente hoy unos minutos y reconoce delante de Dios aquello que te produce temor o inquietud.
  2. Recuerda conscientemente que Jesús vino como Salvador, no como espectador distante de tu vida.
  3. Permite que la verdad del evangelio reemplace las voces de ansiedad con esperanza.
  4. Decide practicar gratitud por la presencia de Dios, aun si las circunstancias no son ideales.
  5. Comparte este mensaje con alguien que necesite recordar que el gozo verdadero viene de Cristo.

Ps. Eudomar Rivera

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