fbpx

Firmes en la fe, aun en medio del dolor

Domingo 12 de enero de 2026 — Firmes en la fe, aun en medio del dolor

Le pido a Dios que hoy abrace tu corazón y te sostenga con Su paz en medio de cualquier carga que estés llevando.

Hay días en los que levantarse ya es un acto de valentía.
Días en los que el cansancio no es solo físico, sino del alma.
Días en los que uno sigue caminando, pero por dentro siente que todo pesa más de lo normal.

En esos momentos, la fe no siempre se siente fuerte.
A veces parece frágil, silenciosa, casi invisible.
Sin embargo, es precisamente ahí donde la fe cumple su verdadero propósito: sostenernos cuando no tenemos fuerzas para sostenernos a nosotros mismos.

El consuelo de Dios no siempre llega quitando el problema de inmediato.
Muchas veces llega dándonos la capacidad de permanecer firmes,
de no rendirnos,
de seguir adelante aun cuando el camino no está claro.

Historia

Conocí a una persona que atravesó una etapa profundamente dolorosa.
Había perdido estabilidad, seguridad y hasta la confianza en sí mismo.
Cada mañana se levantaba con la sensación de estar caminando sobre terreno inestable, sin saber qué vendría después.

Me contaba que oraba sin muchas palabras.
No tenía grandes discursos ni fuerzas para largas oraciones.
A veces solo decía: “Señor, aquí estoy… ayúdame a no soltarme de Ti”.

Con el tiempo, su situación no cambió de un día para otro.
Pero algo sí cambió profundamente: su manera de enfrentar el dolor.
Aprendió que mantenerse firme en la fe no significaba no llorar,
sino no abandonar a Dios aun cuando el corazón estaba quebrado.

Versículos a meditar

“Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día.”
— 2 Corintios 4:16 (NVI)

“Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa.”
— Hebreos 10:23 (NVI)

REFLEXIÓN

La fe cristiana no es una negación del dolor, sino una manera distinta de atravesarlo.
Pablo reconoce que por fuera nos desgastamos, que hay cansancio real, heridas reales y luchas reales.
Pero también afirma que, en Cristo, hay una obra interior que continúa aun cuando todo afuera parece desmoronarse.

Mantenernos firmes en la fe no significa tener todas las respuestas,
sino decidir conscientemente no soltar la esperanza.
Es elegir creer en la fidelidad de Dios incluso cuando nuestras emociones dicen lo contrario.
Es confiar en Su carácter más que en nuestras circunstancias.

El consuelo de Dios no siempre se manifiesta como alivio inmediato,
sino como una fuerza silenciosa que nos permite seguir caminando.
Una paz que no depende de que todo esté resuelto,
sino de saber que no estamos solos en el proceso.

Cuando la fe se convierte en nuestro único camino para seguir adelante,
descubrimos que ese camino es suficiente.
Cristo no prometió una vida sin aflicciones,
pero sí prometió estar con nosotros todos los días.
Y esa presencia es el ancla que mantiene firme el corazón.

Aplicación diaria

  1. Reconoce delante de Dios cómo te sientes hoy, sin máscaras ni palabras religiosas.
  2. Aférrate conscientemente a una promesa bíblica cuando tus emociones quieran dominarte.
  3. Permítete descansar en la fidelidad de Dios, aun cuando no entiendas el proceso.
  4. Decide no aislarte: busca apoyo espiritual y comunión, incluso en medio del dolor.
  5. Recuerda cada día que permanecer firme también es una forma poderosa de fe.

Ps. Eudomar Rivera

Compartelo:
Translate »
FHC Chatea ahora