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La espera que transforma el corazón

13 de diciembre – La espera que transforma el corazón

Le pido a Dios que hoy renueve tu esperanza mientras esperas con fe y paciencia Su obrar.

Hay días en los que la espera se siente pesada.
No porque no tengamos fe, sino porque el cansancio se acumula,
las respuestas no llegan, y el corazón empieza a preguntarse
cuánto tiempo más tendrá que seguir sosteniéndose en promesas.

Vivimos en una cultura que quiere todo rápido, inmediato, sin procesos.
Pero la vida real no funciona así.
Hay tiempos donde Dios no acelera el reloj,
porque está trabajando más profundamente de lo que podemos ver.

El Adviento nos recuerda que esperar no es perder el tiempo.
Esperar bien es permitir que Dios nos prepare por dentro
para aquello que Él ya ha decidido traer a su debido tiempo.

Historia

Alguien me contó de una mujer que oró durante años por un cambio en su familia.
Cada diciembre volvía a encender una vela,
no como un acto religioso vacío,
sino como una declaración silenciosa de que aún confiaba.

Hubo temporadas en las que pensó rendirse.
Las circunstancias no cambiaban,
las conversaciones seguían siendo difíciles,
y el silencio de Dios parecía prolongarse.

Sin embargo, con el tiempo, ella misma empezó a cambiar.
Su manera de responder fue distinta,
su paz ya no dependía de resultados inmediatos,
y su fe se volvió más firme, más madura, más profunda.

Años después, al mirar atrás, comprendió algo clave:
Dios no solo estaba preparando la respuesta,
estaba preparando su corazón para sostenerla.

Versículos a meditar

“Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.” (Isaías 40:31, NVI)

“El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes.” (2 Pedro 3:9, NVI)

REFLEXIÓN

La espera delante de Dios nunca es pasiva.
Aunque parezca silenciosa, Él siempre está obrando.
Isaías nos recuerda que confiar no elimina el cansancio,
pero sí renueva las fuerzas de quienes aprenden a esperar en Él.

Muchas veces interpretamos la demora como abandono,
cuando en realidad es una expresión de Su cuidado.
Dios ve el cuadro completo,
mientras nosotros solo vemos una parte del proceso.

En el Adviento aprendemos que Jesús no llegó apresurado.
Llegó en el momento perfecto,
cuando la historia estaba lista
y los corazones necesitaban desesperadamente salvación.

Esperar en Cristo transforma nuestra manera de vivir hoy.
Nos enseña a confiar cuando no entendemos,
a descansar cuando no controlamos,
y a creer que Dios sigue siendo fiel incluso en el silencio.

Aplicación diaria

  1. Identifica qué área de tu vida está en espera y entrégala conscientemente a Dios en oración.
  2. Decide no interpretar el silencio como ausencia, sino como un tiempo de formación.
  3. Practica la paciencia respondiendo con gracia, aun cuando no veas cambios inmediatos.
  4. Recuerda cada día una promesa bíblica que te ayude a sostener tu fe.
  5. Permite que este tiempo de espera transforme tu carácter y tu confianza en Cristo.

Ps. Eudomar Rivera

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