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La noche en que Dios se acercó

 

24 de diciembre – La noche en que Dios se acercó

Le pido a Dios que esta noche tu corazón descanse en Su presencia y que puedas reconocer la cercanía de Cristo en medio de tu historia.

La Nochebuena suele venir cargada de emociones encontradas.
Para algunos es celebración y reunión,
para otros es silencio, memoria y nostalgia.
Hay quienes llegan a esta noche con gratitud,
y quienes llegan con heridas abiertas que nadie más ve.
En medio de todo eso, Dios no exige una emoción específica;
Él se presenta tal como somos.

La Biblia no describe la primera Navidad como una noche perfecta.
Hubo cansancio, incertidumbre y falta de espacio.
No hubo comodidades ni aplausos,
solo una pareja obediente y un Dios cumpliendo Su promesa.
Eso nos recuerda que Dios no espera condiciones ideales
para hacerse presente.

Esta noche no celebra solo una tradición,
celebra una verdad eterna:
Dios decidió acercarse.
No desde un trono distante,
sino desde la fragilidad de un pesebre.
Y cuando Dios se acerca así,
ninguna vida queda fuera de Su alcance.

Historia

Alguien me contó de una familia que cada Nochebuena
dejaba una silla vacía en la mesa.
No era un gesto simbólico sin sentido,
era un recordatorio silencioso de alguien que ya no estaba.
Nadie hablaba mucho de ello,
pero todos lo sentían profundamente.

Un año, antes de iniciar la cena,
alguien leyó en voz baja el relato del nacimiento de Jesús.
Cuando llegó a la frase:
“no había lugar para ellos en la posada”,
el silencio se hizo más profundo.
Comprendieron que Dios mismo
conocía lo que significaba no encontrar espacio.

Esa noche no borró el dolor,
pero lo transformó.
Entendieron que Jesús no nació en un lugar preparado,
sino en uno real.
Y eso significaba que también podía nacer
en medio de sus ausencias,
de sus lágrimas
y de su necesidad de consuelo.

Versículos a meditar

“Mientras estaban allí, se le cumplió el tiempo. Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada.” (Lucas 2:6–7, NVI)

“El ángel les dijo: ‘No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de gran alegría para todo el pueblo’.” (Lucas 2:10, NVI)

REFLEXIÓN

La Nochebuena nos recuerda que Dios no eligió el camino del poder,
sino el de la cercanía.
Jesús no nació rodeado de seguridad,
sino de vulnerabilidad.
Esto nos enseña que Dios no se acerca desde la distancia,
sino desde la identificación con nuestra condición humana.

El pesebre no fue un accidente,
fue una declaración.
Dios estaba diciendo que no hay lugar demasiado humilde,
demasiado roto o demasiado sencillo
donde Él no pueda manifestar Su gloria.
Cristo vino a un mundo real,
no a uno ideal.

En esta noche,
muchos buscan sentido,
perdón,
descanso para el alma.
La buena noticia es que Dios ya dio el primer paso.
No espera que subamos hasta Él;
Él descendió hasta nosotros.
Eso cambia por completo la manera en que entendemos el amor.

Cuando recibimos a Cristo,
no solo celebramos Su nacimiento,
reconocemos Su presencia viva hoy.
Él sigue acercándose,
sigue llamando,
sigue trayendo luz a nuestras noches más oscuras.
Y esa es la verdadera esperanza de esta noche.

Aplicación diaria

  1. Haz un momento de silencio esta noche y reconoce la presencia de Dios contigo.
  2. Abre tu corazón a Cristo tal como estás, sin pretender perfección.
  3. Permite que la verdad del pesebre transforme tu manera de ver el amor de Dios.
  4. Ora por alguien que hoy vive esta noche con dolor o soledad.
  5. Comparte este mensaje como un recordatorio de que Dios se ha acercado.

Ps. Eudomar Rivera

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