📅 Mensaje del Día – 18 de febrero de 2026
La paciencia también es un acto de fe
Le pido a Dios que hoy fortalezca tu corazón mientras esperas aquello que aún no llega, y que te sostenga con Su paz en medio del proceso.
Vivimos en una generación que no sabe esperar. Todo es inmediato: respuestas, resultados, soluciones.
Y cuando algo tarda más de lo que imaginábamos, lo interpretamos como retraso, fracaso o abandono.
Pero muchas veces lo que parece silencio no es ausencia; es preparación.
Hay momentos en los que el alma se cansa no por lo que está pasando, sino por lo que no está pasando.
Te esfuerzas, oras, haces tu parte, y aun así sientes que nada se mueve.
Esa es una de las pruebas más difíciles: seguir creyendo cuando no hay señales visibles.
Sin embargo, la espera no es pérdida de tiempo. La espera es formación.
Dios suele trabajar de manera profunda cuando tú sientes que todo está detenido.
Y lo que Él forma dentro de ti durante el proceso, muchas veces vale más que el resultado que estás pidiendo.
Historia
Leí la historia de un hombre que soñaba con sembrar un pequeño huerto detrás de su casa.
Se imaginaba cosechando rápido, como si la vida funcionara con el ritmo de su deseo.
Preparó la tierra con entusiasmo, compró semillas de buena calidad, y las sembró con cuidado.
Pero pasaron los días y no vio nada. Ni una hoja, ni un brote, ni una señal.
Empezó a inquietarse. Cada mañana revisaba la tierra, y al no ver cambios,
sentía una mezcla de frustración y duda.
Llegó a pensar: “Quizás la semilla estaba mala… quizás nada va a salir…”
En un impulso, tomó una pala y decidió “ayudar” a las semillas.
Comenzó a remover la tierra para comprobar si al menos estaban ahí.
Y lo que encontró lo dejó frío: muchas semillas estaban partidas, lastimadas o desplazadas.
Sin quererlo, había interrumpido el proceso.
Más tarde, un vecino mayor le dijo con calma:
“Cuando no ves nada, no significa que no esté pasando nada.
Bajo tierra ocurre lo más importante.
Si lo arrancas antes de tiempo, lo matas”.
Esa frase se le quedó grabada.
Entendió que la paciencia no era pasividad, era confianza en el proceso.
Versículos a meditar
“Bueno es el Señor con quienes en él confían, con todos los que lo buscan.” (Lamentaciones 3:25, NVI)
“Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia.” (Romanos 8:25, NVI)
REFLEXIÓN
La paciencia es una de las formas más puras de la fe, porque te enseña a confiar cuando no tienes control.
La impaciencia quiere resultados rápidos para calmar la ansiedad, pero la fe aprende a descansar en el carácter de Dios.
Cuando esperas con el Señor, no estás perdiendo el tiempo; estás siendo sostenido mientras Él obra.
Muchas decisiones equivocadas nacen del apuro. Forzamos conversaciones, apresuramos relaciones,
tomamos atajos, empujamos puertas que Dios aún no ha abierto.
Y lo hacemos no porque seamos malos, sino porque el silencio nos asusta.
Pero Dios no te llama a vivir impulsado por el miedo, sino guiado por Su verdad.
Hay un tipo de crecimiento que no se ve de inmediato.
Dios suele estar trabajando en lo profundo: corrigiendo motivaciones, fortaleciendo carácter,
afinando tu discernimiento, enseñándote a depender más de Él que de tus recursos.
Lo que hoy parece demora puede ser, en realidad, misericordia.
La espera no significa que Dios se olvidó. Significa que Dios está haciendo algo más completo.
Él no solo quiere darte lo que pides; quiere prepararte para sostenerlo, cuidarlo y usarlo con sabiduría.
Atrévete a esperar sin arrancar la “semilla” antes de tiempo.
Dios no se retrasa. Dios trabaja mientras tú esperas.
Aplicación diaria
- Identifica qué área de tu vida te está desesperando y nómbrala con honestidad delante de Dios.
- Pregúntate si estás intentando “forzar” algo por miedo al silencio o a la incertidumbre.
- Elige hoy un acto concreto de paciencia: respira, ora, y no tomes decisiones impulsivas.
- Declara en oración que confías en el tiempo de Dios, aunque no veas señales inmediatas.
- Da gracias por lo que Dios está formando en ti durante el proceso, aunque aún no lo veas.
Ps. Eudomar Rivera
✅ Suscríbete y recibe el Mensaje del Día
Si estos mensajes edifican tu fe, te dan dirección y te ayudan a caminar con esperanza,
suscríbete para recibir el Mensaje del Día directamente.
Es gratis, toma menos de un minuto, y puede ser un recordatorio diario de que Dios está contigo.
Completa el formulario aquí abajo y únete a esta comunidad de personas que desean iniciar el día con Palabra,
ánimo y fe. También puedes compartirlo con alguien que lo necesite.
Gracias por permitir que Dios te hable cada día.