Le pido a Dios que en este día tu corazón sea sensible a Su voz y dispuesto a prepararse para Cristo.
Mensaje de Adviento – 16 de diciembre
El tiempo de Adviento nos recuerda que la fe cristiana siempre se vive en tensión entre la promesa y su cumplimiento.
Miramos hacia atrás para recordar la primera venida de Jesús, pero al mismo tiempo miramos hacia adelante, esperando con esperanza firme Su regreso glorioso.
No es solo una fecha en el calendario; es una postura del corazón.
Para nosotros, como creyentes en Cristo, el Adviento no es una tradición vacía ni un rito automático.
Es una invitación a examinarnos, a detener el ruido de la rutina y a preguntarnos con honestidad si realmente estamos listos para recibir al Señor en cada área de nuestra vida.
La preparación no es externa, es interna.
Mientras el mundo corre hacia la Navidad pensando en compras, agendas y celebraciones, Dios nos llama a algo más profundo.
Nos llama a preparar el camino del corazón, a ordenar lo que está torcido y a rendir lo que aún no le hemos entregado.
Adviento es espera, pero una espera que transforma.
Historia
Alguien me contó de una pequeña comunidad donde, cada año durante el Adviento, se reunían frente a la iglesia para encender una vela nueva cada semana.
Era una tradición sencilla, pero muy significativa para ellos.
Un año, un niño llamado Mateo decidió que no quería vivir ese tiempo como los demás años.
Mateo se dio cuenta de que siempre esperaba la Navidad pensando solo en regalos, dulces y sorpresas.
Esa vez decidió preparar algo diferente: su corazón.
En la primera semana ayudó a su abuela sin que nadie se lo pidiera.
En la segunda, compartió su merienda con un amigo que nunca llevaba comida.
En la tercera semana escribió pequeñas notas de agradecimiento a sus maestros, y en la cuarta, se armó de valor para pedirle perdón a su hermana por una pelea que llevaba tiempo sin resolverse.
Cuando llegó la Navidad, Mateo no recibió más regalos que otros años, pero sintió algo distinto por dentro.
Había una paz y una alegría que no podía explicar con palabras.
Mateo descubrió algo que muchos adultos olvidan: que preparar el corazón para Jesús es el regalo más valioso que podemos ofrecerle.
Versículos a meditar
“Prepárenle el camino al Señor, enderecen sus sendas.” — Marcos 1:3 (NVI)
“Aquí estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré.” — Apocalipsis 3:20 (NVI)
REFLEXIÓN
El Adviento nos enseña que la espera cristiana nunca es pasiva.
Dios no nos llama a quedarnos quietos, sino a responder a Su llamado con obediencia y fe.
Preparar el camino del Señor significa permitir que Él examine nuestras actitudes, nuestras decisiones y nuestras prioridades.
Jesús no nació en un palacio, sino en un pesebre.
Eso nos recuerda que Dios no busca corazones perfectos, sino corazones humildes y disponibles.
Muchas veces esperamos que Dios actúe, cuando en realidad Él está esperando que le abramos la puerta.
Adviento también nos confronta con la esperanza.
No una esperanza superficial, sino una esperanza firme, anclada en la fidelidad de Dios.
Esperamos porque Él ya cumplió Su promesa una vez, y sabemos que volverá a cumplirla.
Cuando vivimos el Adviento de esta manera, nuestra fe se vuelve más profunda y nuestra relación con Cristo más real.
No solo celebramos un acontecimiento histórico, sino una presencia viva que transforma nuestra manera de vivir hoy.
Aplicación diaria
- Dedica un tiempo diario para orar y pedirle a Dios que prepare tu corazón para Cristo.
- Haz un acto intencional de servicio o generosidad esta semana, sin buscar reconocimiento.
- Examina tu corazón y busca reconciliarte con alguien si hay una relación rota.
- Reduce el ruido y las distracciones para escuchar con claridad la voz del Señor.
- Vive cada día recordando que Jesús vino, está contigo y volverá.
Ps. Eudomar Rivera