26 de febrero – No tomes decisiones en tormenta
Le pido a Dios que hoy tu corazón encuentre calma antes de cualquier decisión importante.
El jueves llega con acumulación emocional. No es el impulso inicial del lunes ni el cierre reflexivo del sábado. Es el punto medio donde las conversaciones, presiones y tensiones de la semana ya han dejado huella en tu interior.
Tal vez esta semana hubo palabras que te incomodaron, decisiones que te inquietaron o situaciones que tocaron tu orgullo, tu miedo o tu tristeza. Cuando las emociones se acumulan, surge una tentación peligrosa: decidir rápido para aliviar lo que duele.
Pero muchas de las decisiones que más lamentamos no nacieron de claridad espiritual, sino de tormenta emocional. Y cuando la emoción gobierna, la decisión se distorsiona. Cuando Cristo gobierna, incluso la espera se convierte en sabiduría.
Historia
Alguien me contó sobre un hombre que, después de una discusión fuerte en su hogar, sintió que debía “resolverlo todo” esa misma noche. Comenzó a redactar mensajes que habrían cambiado su vida para siempre. Su dolor era real. Su enojo era legítimo. Pero su discernimiento estaba nublado.
Antes de enviar aquellos mensajes, recordó una frase que había escuchado: “No tomes decisiones permanentes bajo emociones temporales”. Cerró el teléfono. Se sentó en silencio. Oró con honestidad. No negó lo que sentía, pero decidió no permitir que eso gobernara su acción.
Días después, cuando la tormenta bajó, vio la situación con perspectiva distinta. El problema seguía allí, pero su corazón ya no estaba reaccionando. Estaba respondiendo. Esa pausa evitó una ruptura innecesaria y abrió espacio para restauración.
Versículos a meditar
«Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas.» (Proverbios 3:5–6, NVI)
«La ira humana no produce la vida justa que Dios quiere.» (Santiago 1:20, NVI)
REFLEXIÓN
Confiar en el Señor implica reconocer que nuestra percepción puede estar alterada cuando estamos emocionalmente intensos. La emoción fuerte reduce perspectiva, amplifica el dolor y nos empuja hacia soluciones inmediatas. Pero las soluciones apresuradas rara vez producen paz duradera.
La Biblia no nos pide ignorar lo que sentimos. Nos enseña a no depender únicamente de nuestra interpretación cuando estamos alterados. Cristo no reprime tus emociones; las coloca bajo su verdad. Y esa diferencia cambia completamente el resultado.
Cuando la rabia gobierna, buscamos justicia inmediata. Cuando el miedo gobierna, buscamos escape. Cuando la tristeza gobierna, buscamos decisiones que anestesien el dolor. Pero cuando Cristo reina, aprendemos a esperar. Y la espera bajo su señorío es sabiduría.
Hoy quizás estás frente a una decisión importante. Antes de avanzar, pregúntate con sinceridad: ¿Estoy reaccionando o respondiendo? La reacción nace del impulso. La respuesta nace del gobierno correcto. Y cuando Cristo está en el trono, incluso la pausa es un acto de fe.
Aplicación diaria
- Identifica si estás considerando una decisión importante bajo emoción intensa.
- Retrasa cualquier decisión irreversible hasta recuperar paz interior.
- Ora específicamente por claridad, no solo por alivio inmediato.
- Consulta con una persona madura espiritualmente antes de actuar.
- Recuerda que esperar bajo el señorío de Cristo también es obediencia.
Ps. Eudomar Rivera
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