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Preparando el corazón

17 de diciembre – Preparando el corazón

Le pido a Dios que hoy aquiete tu interior y te permita preparar tu corazón para Su presencia.

En estos días previos a la Navidad, muchas personas sienten que todo se acelera. Hay listas que cumplir, compromisos que atender y expectativas que parecen acumularse una tras otra. Sin darnos cuenta, podemos pasar por el Adviento ocupados en lo externo, pero descuidados por dentro.

El Adviento no es solo una cuenta regresiva hacia una fecha en el calendario. Es una invitación divina a detenernos, a mirar hacia adentro y a preguntarnos con honestidad cómo está nuestro corazón. No el que otros ven, sino el que Dios conoce profundamente.

Preparar el corazón implica reconocer que muchas veces cargamos emociones, heridas, preocupaciones y pensamientos que no hemos llevado delante del Señor. Dios no nos llama a fingir que todo está bien, sino a abrirle el espacio más íntimo de nuestra vida para que Él obre allí.

Historia

Alguien me contó de un anciano que cada año, antes de la Navidad, se sentaba solo en una pequeña habitación de su casa. No colocaba adornos ni encendía luces. Solo llevaba una silla, una Biblia gastada y una vela encendida. Mientras el mundo corría, él permanecía en silencio.

Decía que ese era su tiempo para “limpiar el corazón”. Leía la Palabra lentamente, recordaba momentos del año donde había fallado, palabras que no debió decir y actitudes que necesitaban corrección. No lo hacía con culpa, sino con humildad.

Cuando terminaba, apagaba la vela y salía con una sonrisa serena. Sus familiares notaban que en esos días hablaba con más ternura y escuchaba con más paciencia. Él decía que no podía celebrar el nacimiento de Cristo sin antes preparar el lugar donde Cristo quería habitar.

Versículos a meditar

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida.”
(Proverbios 4:23, NVI)

REFLEXIÓN

La Palabra nos recuerda que el corazón es el centro de nuestra vida interior. Desde allí nacen nuestras decisiones, nuestras reacciones y nuestra manera de relacionarnos con Dios y con los demás. Por eso, el llamado no es superficial: guardar el corazón es una responsabilidad espiritual profunda.

En Adviento, este llamado cobra un significado especial. Nos preparamos para recordar la venida de Cristo, pero también para permitir que Él gobierne nuestro interior hoy. Jesús no busca un corazón perfecto, sino uno dispuesto, sensible y abierto a Su obra transformadora.

Muchas veces cuidamos lo externo con dedicación, pero dejamos que el corazón se llene de ansiedad, resentimiento o temor. Dios nos invita a entregarle esas cargas, no para juzgarnos, sino para sanarnos y llenarnos de Su paz.

Preparar el corazón es un acto de fe. Es confiar en que Dios puede renovar lo que está cansado, ordenar lo que está confundido y traer vida donde parecía haber desgaste. Cuando el corazón es guardado en Él, la vida fluye de una manera nueva.

Aplicación diaria

  1. Toma unos minutos en silencio y pregúntale a Dios con honestidad cómo está tu corazón hoy.
  2. Identifica una carga emocional o preocupación y entrégala conscientemente al Señor en oración.
  3. Permite que la Palabra de Dios examine tus pensamientos y actitudes sin resistencia.
  4. Decide cuidar tu corazón evitando aquello que te roba la paz y la sensibilidad espiritual.

Ps. Eudomar Rivera

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